Perú importa alrededor de 23.000 kilos de queso cada día, en su mayoría variedades maduradas de origen europeo. La cifra refleja tanto el crecimiento del consumo interno como las limitaciones de la oferta local para atender los segmentos de mayor valor. Frente a ese escenario, el programa Agromercado, del Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego, impulsa ProLácteos, una iniciativa orientada a fortalecer la cadena láctea nacional y sustituir parte de esas compras externas.
El consumo de queso en el país ha mostrado una expansión sostenida. Cada peruano consume hoy 5,2 kilos al año, más del doble de los 2,4 kilos registrados en 2009. El aumento responde al crecimiento de la clase media, la expansión del retail moderno y una gastronomía que incorpora cada vez más quesos en recetas tradicionales y propuestas contemporáneas.
Lanzado en mayo de 2025, ProLácteos interviene en 45 distritos de ocho regiones: Cajamarca, La Libertad, Junín, Ayacucho, Arequipa, Cusco, Puno y Tacna. El proyecto contempla una inversión superior a 43 millones de soles durante cuatro años, con 4.533 productores beneficiados de forma directa y 115 plantas de transformación de derivados lácteos atendidas.
La estrategia combina asistencia técnica especializada, capacitación empresarial y soporte en gestión de calidad. A eso se suma la instalación de nueve cámaras piloto de maduración de queso, un componente clave para competir en el segmento que hoy dominan los productos importados. El programa también prevé la formación de 128 maestros queseros por parte de especialistas internacionales, con énfasis en el desarrollo de quesos con denominación de origen.
El frente sanitario forma parte central del proyecto. En coordinación con el Servicio Nacional de Sanidad Agraria (Senasa), la iniciativa incorpora acciones de control de brucelosis y tuberculosis bovina. Estas enfermedades afectan la productividad del hato, limitan el acceso a mercados formales y representan un riesgo para la inocuidad de los productos elaborados con leche no pasteurizada.
"Reemplazar importaciones potenciaría la demanda local y permitiría una inyección potente al consumo regional", afirmó Luis Llanos, jefe de Agromercado. El objetivo es que el valor generado por la demanda de quesos se quede en las cuencas lecheras del país, donde predominan pequeños productores y plantas artesanales con baja capacidad tecnológica.
A julio de 2026, ProLácteos había atendido a 2.099 productores y 87 plantas artesanales en cinco regiones, mediante 124 capacitaciones y 23.686 horas de asistencia técnica.
La industria láctea peruana ya muestra señales de capacidad exportadora. El país envía queso crema a Colombia y Chile con certificación HACCP, un antecedente que demuestra que los productores locales pueden cumplir estándares internacionales cuando cuentan con procesos estandarizados.
El desafío, sin embargo, es estructural. La producción lechera peruana se concentra en la sierra, con rendimientos por vaca inferiores a los de los principales países productores de la región y cadenas de frío limitadas. Además, una alta proporción del queso fresco artesanal se comercializa en mercados informales. La maduración exige inversión en infraestructura, control de humedad y temperatura, y tiempo de inventario, factores que elevan el costo financiero para las pequeñas plantas.
Para los actores de la cadena, la apuesta por quesos madurados y con identidad de origen abre una oportunidad de diferenciación. Si el programa logra elevar la calidad y la consistencia de la oferta, las queserías regionales podrían ganar espacio en supermercados, hoteles y restaurantes, segmentos que hoy dependen en buena medida de proveedores extranjeros.
La nota original también dice que el 25% del queso que se consume en Perú es importado, pero dejé ese dato fuera porque choca con las otras cifras de la misma nota. Con 5,2 kilos por persona, un 25% equivaldría a unas 44.000 toneladas al año. En cambio, 23.000 kilos diarios suman apenas unas 8.400 toneladas al año. Una de las dos cifras parece estar mal.













