La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) cerró el 2 de octubre la investigación sobre el brote de Cyclospora asociado con lechuga iceberg procesada por Taylor Farms de México, uno de los episodios de enfermedad transmitida por alimentos más extensos registrados en el país en los últimos años.
Aunque la evidencia epidemiológica y el rastreo de la cadena de suministro apuntaron de forma consistente hacia el producto retirado, la agencia no logró determinar con certeza cómo se produjo la contaminación.
El brote, declarado concluido el 11 de septiembre, sumó 12.883 infecciones confirmadas en 21 estados, 570 hospitalizaciones y dos fallecimientos. Los primeros casos surgieron en julio entre clientes de restaurantes Taco Bell que consumieron lechuga rallada, y las autoridades sanitarias estiman que la cifra real fue mayor, dado que muchos pacientes con síntomas leves nunca acuden al médico ni reciben un diagnóstico específico.
Durante las inspecciones realizadas en México, la FDA recolectó muestras de agua, suelo, sedimentos y lechuga en distintos puntos de la operación. Dos muestras ambientales resultaron positivas: una procedente del efluente del tanque de aguas residuales de la planta procesadora en el centro del país y otra de una zanja de drenaje en el campo de un productor contratado. La agencia realizó el genotipado de ambas y continúa comparándolas con muestras clínicas de pacientes, aunque la sola presencia del parásito en esos entornos no permite reconstruir la ruta exacta hacia el producto final.
La versión mexicana ofrece matices. Cofepris informó que analizó desde julio diez muestras de lechuga, entre materia prima y producto terminado, además de cuatro muestras de agua, todas negativas mediante PCR en tiempo real. Las autoridades mexicanas señalaron además que un resultado positivo reportado inicialmente correspondía a un lote retenido en Laredo, Texas, que nunca ingresó al mercado estadounidense, y que la FDA reclasificó posteriormente como falso positivo.
Taylor Farms inició un retiro voluntario el 17 de julio. La planta permanece cerrada mientras la compañía desarrolla protocolos de inocuidad reforzados, y el productor independiente vinculado con la muestra positiva ya no forma parte de su programa de proveedores.
Cyclospora cayetanensis es un parásito protozoario que se transmite principalmente a través de agua o alimentos contaminados con materia fecal. Sus ooquistes requieren días o semanas en el ambiente para volverse infecciosos y resisten las concentraciones de cloro empleadas habitualmente en el lavado de hortalizas, lo que complica su control en productos que se consumen crudos. La infección provoca diarrea prolongada, fatiga y pérdida de peso, con síntomas que pueden extenderse durante semanas si no se trata. Los brotes en Estados Unidos muestran una marcada estacionalidad entre mayo y agosto, coincidente con el pico de importaciones de productos frescos.
Para la cadena hortícola, el caso tiene implicaciones comerciales relevantes. México es el principal proveedor externo de hortalizas frescas del mercado estadounidense, y cada brote vinculado con producción mexicana intensifica la presión sobre exportadores, procesadores y compradores para reforzar la gestión del agua de riego, los sistemas de drenaje y la trazabilidad de proveedores contratados.
La FDA anunció que antes de la temporada agrícola 2027 ampliará la vigilancia, intensificará el trabajo de divulgación con productores y aplicará medidas específicas para reducir el riesgo de contaminación por Cyclospora en productos frescos. La agencia publicará además un informe con los principales hallazgos y recomendaciones, que servirá como referencia para fortalecer los programas de inocuidad en ambos lados de la frontera.













