La Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) publicó nuevas guías no regulatorias para orientar a la industria sobre los procesos relacionados con alimentos, aditivos y suplementos alimenticios. Los documentos surgen de los acuerdos del Subgrupo Técnico de Buenas Prácticas Regulatorias del Consejo Científico de la Cofepris.
Buscan facilitar el acceso a información técnica y regulatoria para fabricantes, importadores y desarrolladores de producto.
La primera de las herramientas es una guía orientativa para estimar la exposición a aditivos alimentarios que cuentan con una Ingesta Diaria Admisible (IDA) establecida. La IDA representa la cantidad de una sustancia que puede consumirse a diario durante toda la vida sin un riesgo apreciable para la salud. Se expresa en miligramos por kilogramo de peso corporal y es la referencia central en la evaluación de seguridad de aditivos a nivel internacional.
El documento resulta especialmente útil para las empresas que soliciten incluir un nuevo aditivo en la regulación mexicana o ampliar los usos autorizados de uno ya contemplado. Hasta ahora, uno de los principales obstáculos en estos trámites ha sido la falta de criterios claros sobre cómo demostrar que la exposición estimada de la población se mantiene por debajo de los límites de seguridad. La guía se acompaña de un anexo en formato Excel que funciona como base de datos para realizar los cálculos correspondientes.
La publicación está vinculada con el nuevo acuerdo de aditivos, que apareció en el Diario Oficial de la Federación el 21 de agosto de 2026. Entrará en vigor 60 días hábiles después de su publicación, es decir, hacia mediados de noviembre. La Cofepris precisó que la información de la base de datos deberá tomarse en cuenta una vez que el acuerdo esté vigente. Este instrumento define los aditivos permitidos, prohibidos o restringidos en alimentos, bebidas y suplementos alimenticios, así como sus condiciones de uso.
La segunda guía está dirigida al sector de suplementos alimenticios. Propone un mecanismo para que los usuarios identifiquen, a partir de elementos técnicos y regulatorios, si un producto cumple con la legislación aplicable a esta categoría. La herramienta atiende un problema recurrente en el mercado mexicano: productos que se venden como suplementos pero contienen ingredientes, dosis o declaraciones propias de medicamentos o remedios herbolarios. Esa situación ha motivado múltiples alertas sanitarias y retiros del mercado en los últimos años.
Para la industria, la claridad en la clasificación tiene consecuencias directas. Un producto ubicado en la categoría equivocada puede enfrentar sanciones, aseguramientos o la imposibilidad de comercializarse, además de afectar la reputación de la marca. La guía ofrece a los fabricantes un marco para revisar formulaciones, etiquetas y declaraciones antes del lanzamiento, lo que reduce el riesgo regulatorio y los tiempos de corrección.
Por su carácter no regulatorio, ninguna de las guías es obligatoria. Su propósito es orientar y ofrecer herramientas de apoyo que complementan el marco normativo vigente, sin sustituirlo ni crear nuevas obligaciones.
La publicación se inscribe en una tendencia más amplia de la autoridad sanitaria mexicana hacia la transparencia de criterios y la simplificación de procesos, una demanda constante del sector productivo. Para los proveedores de ingredientes y aditivos, en particular, contar con metodologías de evaluación explícitas facilita la planeación de solicitudes y la preparación de expedientes técnicos. También agiliza la introducción de innovaciones en un mercado que figura entre los más relevantes de América Latina para la industria de alimentos procesados y suplementos.













