Panamá se perfila como plataforma estratégica para ampliar el intercambio de alimentos con Estados Unidos, según destacó el agregado de Agricultura de la Embajada estadounidense en el país, Andrew Hothacher, durante el evento Food Tech realizado este 17 de septiembre.
El encuentro, organizado por la iniciativa Sabor USA para conectar a importadores panameños con exportadores estadounidenses, reunió a más de 150 empresas del sector alimenticio y sirvió de escenario para que representantes de la industria láctea de California exploraran de forma directa oportunidades de negocio en el mercado panameño.
Janet Arellano, directora internacional de la Junta de Asesores del sector lácteo de California, explicó que la participación en el encuentro busca acercar la oferta de productos lácteos californianos a fabricantes, distribuidores e importadores panameños. La apuesta no es menor: California es el mayor productor lácteo de Estados Unidos, con una infraestructura de exportación consolidada que abastece regularmente a mercados de Asia, México y Centroamérica, y que ahora pone su mirada sobre Panamá como punto de entrada adicional hacia la región.
Una relación comercial que Washington busca profundizar
Hothacher subrayó que existe un espacio relevante para ampliar el intercambio de productos alimenticios entre ambos países, explicando que los procesadores panameños pueden acceder a materias primas e insumos que no se producen localmente, incorporarlos a productos elaborados en el país y abastecer tanto al mercado interno como a otros destinos de exportación. El embajador de Estados Unidos en Panamá, Kevin Marino Cabrera, calificó el clima de inversión bilateral como el mejor en mucho tiempo, en el marco de una cooperación económica que la administración estadounidense busca dinamizar en distintos sectores agroalimentarios.
El terreno que ya ocupa la industria láctea local
Cualquier avance de la oferta californiana en Panamá deberá disputar espacio en un mercado dominado por actores locales consolidados. Estrella Azul, marca operada por Industrias Lácteas S.A., concentra alrededor del 33% de la participación del mercado panameño y se mantiene como la marca de lácteos más reconocida por el consumidor del país, con una red de distribución de más de cien rutas y miles de clientes activos. La compañía, fundada en 1956, pasó a manos de Panama Dairy Ventures tras la salida de Coca-Cola y Coca-Cola FEMSA de su estructura accionaria en 2020, en una transacción estimada por la prensa regional en 220 millones de dólares, y hoy integra el grupo hondureño Lacthosa, uno de los mayores jugadores lecheros de Centroamérica.
Un sector que aporta peso real a la economía panameña
El sector agropecuario panameño, del cual la industria láctea forma parte significativa, representa cerca del 4% del Producto Interno Bruto del país, con Estrella Azul como principal comprador de leche a productores locales, adquiriendo anualmente decenas de millones de litros de más de 200 fincas ganaderas. Ese peso productivo interno plantea el verdadero desafío para cualquier oferta importada: convencer a distribuidores panameños de sumar productos lácteos estadounidenses en un mercado donde la marca local ya cuenta con décadas de posicionamiento, cadena de frío consolidada y vínculos directos con el productor primario nacional, factores que cualquier estrategia de expansión californiana deberá sortear para ganar tracción comercial real en el corto plazo.













