Coca-Cola México sumó un nuevo producto permanente a su portafolio de bebidas con alcohol: Absolut Sprite, un cóctel enlatado listo para beber que combina vodka premium sueco con dos variantes del clásico refresco de lima-limón, mixed berries y la fórmula tradicional.
Ambas presentaciones tienen 5% de graduación alcohólica y llegan al país tras un desempeño favorable en otros mercados donde la marca ya opera bajo el mismo concepto.
El lanzamiento es resultado de la alianza global entre The Coca-Cola Company y Pernod Ricard, dueña de Absolut, un acuerdo que la embotelladora estadounidense ha replicado con otras casas de bebidas espirituosas para expandirse en la categoría ready to drink sin renunciar a su núcleo de negocio en gaseosas. Louis Balat, presidente de Coca-Cola México, describió el movimiento como parte de una estrategia de portafolio cada vez más diversificada, mientras que desde Pernod Ricard México se destacó el interés por capturar nuevas ocasiones de consumo en el canal moderno y de conveniencia.
La apuesta llega en un momento particularmente favorable para el segmento. El mercado mexicano de bebidas listas para tomar mantuvo un crecimiento promedio anual de 35% entre 2018 y 2022, y las proyecciones apuntan a una expansión acumulada de 36,8% hacia 2027, un ritmo que multiplica varias veces el crecimiento del mercado total de alcohol en el país. Según datos de firmas especializadas en analítica de consumo, esta categoría podría superar los ocho mil millones de dólares en valor durante 2026, impulsada principalmente por consumidores jóvenes de la generación Z que privilegian la practicidad del formato lata sobre las bebidas preparadas tradicionalmente en el hogar.
Estudios de la industria cervecera muestran que 63% de los consumidores mexicanos prioriza hoy las experiencias sensoriales al momento de elegir una bebida, un dato que explica por qué las multinacionales compiten cada vez más por diferenciación de sabor y no solo por precio. En paralelo, firmas globales especializadas en inteligencia de mercado de bebidas alcohólicas han señalado que el crecimiento del volumen de RTD en México se sostiene incluso en contextos de presión inflacionaria sobre el gasto de los hogares, sostenido por la expansión del canal de conveniencia y la inversión sostenida de las grandes compañías del sector.
Dentro del universo RTD mexicano, las variantes a base de tequila siguen siendo las preferidas, con cerca de dos tercios de la preferencia del consumidor, lo que obliga a jugadores como Coca-Cola y Pernod Ricard a construir propuestas de sabor distintivas para ganar espacio en un lineal cada vez más saturado. El mercado total de bebidas alcohólicas en México, valuado en cerca de 25.000 millones de dólares, sigue dominado por la cerveza con más de siete de cada diez litros consumidos, pero el segmento premezclado avanza como una de las categorías de mayor dinamismo dentro de ese universo, junto con las cervezas sin y con bajo contenido alcohólico.
El estreno de Absolut Sprite también se produce en un entorno fiscal relativamente estable para el sector: el paquete económico del país no contempla, por ahora, incrementos adicionales al impuesto especial sobre bebidas alcohólicas, aunque la carga tributaria vigente, que llega hasta 53% para productos de alta graduación más el IVA correspondiente, continúa entre las más altas del continente. Ese contexto regulatorio, sumado al crecimiento sostenido de la demanda, perfila a México como uno de los mercados más disputados de la región para la próxima ola de lanzamientos en la categoría de bebidas listas para beber.













