Mato Grosso, el mayor estado productor de soja de Brasil, fue sede el 17 de septiembre de la Apertura Nacional del Plantío de Soja 2026/27, evento realizado en la Hacienda Horizontina, en el municipio de Ipiranga do Norte.
El encuentro convocó a cerca de 2.500 personas entre productores rurales, investigadores, autoridades y representantes de la industria, y coincidió con la celebración de los 15 años del Proyecto Soja Brasil, iniciativa que desde hace más de una década acompaña las transformaciones de la cadena productiva de la oleaginosa en el país.
La familia Pozzobon, anfitriona del evento, expuso su trayectoria de décadas en el campo y defendió un modelo de diversificación productiva que combina granos, ganadería, etanol y generación de energía dentro de una misma propiedad, un caso que ilustra la creciente tendencia hacia la integración vertical dentro del agro brasileño.
La ventana de siembra se abre de forma escalonada
El calendario oficial de siembra para el ciclo 2026/27 avanza por regiones según el fin del vacío sanitario obligatorio, mecanismo que interrumpe el cultivo de soja durante un período determinado para cortar el ciclo de plagas y enfermedades. Paraná y São Paulo fueron las primeras zonas habilitadas, desde el 1 de septiembre; Mato Grosso abrió su ventana el 7 de septiembre; Mato Grosso do Sur inicia el 16 de septiembre; Goiás lo hará el 25 de septiembre, mientras Minas Gerais y el Distrito Federal recién podrán sembrar a partir del 1 de octubre.
El panorama climático añade cierta cautela a este arranque: mientras el sur de Brasil registra lluvias abundantes que podrían generar contratiempos operativos en el campo, el centro-oeste del país, incluido Mato Grosso, enfrenta un escenario más seco, con la regularización de las precipitaciones esperada recién para la segunda quincena de septiembre y principios de octubre. La región de Matopiba, frontera agrícola en expansión entre Maranhão, Tocantins, Piauí y Bahía, deberá esperar hasta noviembre para normalizar sus lluvias.
Tecnología e insumos en el centro de la conversación
La apertura contó con la participación activa de grandes proveedores de tecnología e insumos agrícolas. John Deere exhibió su sembradora 3100 y su pulverizadora 430-R, equipos que permiten al productor monitorear cada semilla depositada y realizar correcciones en tiempo real durante la operación. Yara Brasil presentó sus soluciones YaraBasa Full, orientadas a un enraizamiento más eficiente y mayores ganancias de productividad, mientras Ihara, socia del proyecto desde su fundación, mostró su herbicida Yamato, de aplicación en preemergencia y efecto residual prolongado.
La verticalización, tema central de la agenda
Uno de los paneles más relevantes de la jornada abordó la verticalización de la soja en la producción de alimentos y energía, discutiendo cómo Brasil podría procesar internamente una porción mayor de su cosecha en lugar de exportarla como grano crudo, generando así mayor valor agregado y nuevos negocios en las regiones productoras. Esa discusión resulta especialmente relevante para la industria de alimentos y biocombustibles, que depende de la capacidad de molienda doméstica para transformar la soja en harina, aceite y derivados energéticos de mayor valor comercial que el grano sin procesar.













