La empresa sueca Saltwell Group presentará en Food Ingredients Europe 2026, que se celebrará del 17 al 19 de noviembre en Frankfurt, sus soluciones para reducir el sodio, basadas en una sal natural con 35% menos sodio que la sal convencional. La compañía hará degustaciones para demostrar que en algunas aplicaciones es posible reducir el sodio hasta en 40% sin afectar el sabor, la vida útil ni la etiqueta limpia de los productos.
Según la empresa, la sal Saltwell funciona y sabe igual que la sal tradicional y, en algunos casos, mejora el sabor. El ingrediente puede usarse en una amplia gama de aplicaciones, como productos cárnicos, panificación, lácteos, comidas preparadas, sopas, salsas y condimentos.
“Saltwell es el reemplazo perfecto, uno a uno, de la sal convencional, y las pruebas sensoriales han demostrado que en algunos casos incluso puede mejorar el sabor”, afirmó Anders Hansson, director ejecutivo de Saltwell Group. “Cuando las personas tienen la oportunidad de probarla, a menudo se sorprenden de que una sal natural con 35% menos sodio pueda ofrecer un sabor tan bueno”.
La compañía tiene un vínculo estrecho con América Latina. A comienzos de este año inauguró una nueva planta en Santiago de Chile, cerca de la fuente de sus materias primas. La instalación le permitió aumentar de forma significativa su capacidad de producción y fortalecer su cadena de suministro. A diferencia de los sustitutos de sal que se fabrican mezclando ingredientes, el producto proviene de una fuente natural.
La reducción de sodio es una de las prioridades de salud pública en el mundo. La Organización Mundial de la Salud recomienda consumir menos de 2 gramos de sodio al día, equivalentes a unos 5 gramos de sal. Sin embargo, el consumo promedio en buena parte del mundo, incluida América Latina, supera con creces ese nivel. El exceso de sodio está asociado con la hipertensión arterial y con un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares.
Para la industria de alimentos, el desafío es técnico y comercial. La sal no solo da sabor: también ayuda a conservar los alimentos, aporta textura, retiene agua en los productos cárnicos y controla la fermentación en panificación y quesos. Por eso, reducirla sin afectar la calidad del producto es complejo. Muchas alternativas, como el cloruro de potasio, pueden dejar sabores amargos o metálicos, lo que limita su uso.
En América Latina, la presión regulatoria ha acelerado la búsqueda de soluciones. Los sistemas de etiquetado frontal de advertencia de países como Chile, México, Perú, Colombia, Argentina y Uruguay incluyen sellos por exceso de sodio. Eso ha impulsado la reformulación de embutidos, snacks, sopas instantáneas, salsas y productos de panificación. Evitar un sello de advertencia puede influir directamente en la percepción del consumidor y en las ventas.
La demanda de etiquetas limpias añade otra exigencia. Los consumidores prefieren listas de ingredientes cortas y reconocibles, por lo que las sales naturales resultan atractivas frente a mezclas con aditivos o potenciadores de sabor sintéticos.
Para los fabricantes latinoamericanos, tener una planta productora en Chile podría facilitar el acceso a este tipo de ingredientes, con menores tiempos de entrega y costos logísticos, en un momento en que reformular se ha vuelto una necesidad tanto regulatoria como competitiva.
Saltwell estará en el stand 42N46 de Food Ingredients Europe.














