La Planta de Alimentos Deshidratados de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) continúa posicionándose como un referente en innovación tecnológica aplicada a la agroindustria argentina.
Su modelo de producción, investigación y desarrollo fue recientemente presentado a representantes de la Confederación Económica de la Provincia de Buenos Aires (CEPBA), quienes recorrieron las instalaciones para conocer el potencial de esta unidad productiva orientada a agregar valor a las hortalizas y fortalecer el desarrollo de nuevos negocios para el sector alimentario.
La visita fue encabezada por el presidente de CEPBA, Guillermo Siro, acompañado por el vicepresidente primero, Cristian Wertmuller; el secretario general, Diego Principi; el presidente de CALPO Cámara, Marcelo Mancuso, y el titular de la Asociación de Productores Hortícolas, Pablo Coltrinari. La delegación fue recibida por el director técnico de la planta, Juan Manuel Santillán, y el secretario de Producción de la UNLP, Daniel Tovio, quienes explicaron el funcionamiento integral del complejo industrial.
Durante el recorrido, los visitantes observaron las distintas etapas del procesamiento de vegetales, incluyendo recepción de materias primas, clasificación, lavado, pelado, corte, deshidratación, envasado y control de calidad. Cada proceso está diseñado para preservar las características nutricionales de los alimentos, prolongar su vida útil y garantizar estándares de inocuidad acordes con las exigencias de la industria alimentaria moderna.
Guillermo Siro destacó que la planta representa una experiencia de alto valor para el entramado productivo nacional, al combinar investigación aplicada, transferencia tecnológica y capacidad industrial. Según indicó, este tipo de iniciativas abre oportunidades para desarrollar nuevos modelos de negocios, fortalecer la trazabilidad de los alimentos, mejorar la planificación de costos y facilitar el acceso a mercados que demandan ingredientes y productos con mayor valor agregado.
La deshidratación constituye una de las tecnologías de conservación más utilizadas por la industria alimentaria debido a su capacidad para reducir significativamente el contenido de agua de frutas, verduras y otros alimentos, limitando el crecimiento de microorganismos y disminuyendo las reacciones que aceleran el deterioro del producto. Este proceso permite conservar vitaminas, minerales, fibra y compuestos funcionales cuando se aplican parámetros adecuados de temperatura, flujo de aire y tiempo de secado.
Entre las principales ventajas industriales de los alimentos deshidratados se encuentran la reducción del peso y volumen para transporte, menores costos logísticos, mayor estabilidad durante el almacenamiento y una importante disminución del desperdicio alimentario. Estas características han impulsado el crecimiento de este segmento en industrias vinculadas a alimentos preparados, sopas, mezclas instantáneas, catering, programas de asistencia alimentaria y exportaciones.
Uno de los aspectos distintivos de la Planta de Alimentos Deshidratados de la UNLP es que incorpora un laboratorio destinado al control de calidad de materias primas, productos terminados e incluso efluentes industriales. Esta infraestructura permite verificar parámetros físicos, químicos y microbiológicos durante todo el proceso productivo, fortaleciendo la trazabilidad y el cumplimiento de las normativas vigentes sobre inocuidad alimentaria.
La planta también desarrolla formulaciones listas para preparar diferentes comidas, entre ellas mezclas de arroz con verduras, lentejas con vegetales y arvejas con vegetales. Estos productos responden a una tendencia creciente del mercado hacia alimentos prácticos, de larga conservación, fácil almacenamiento y rápida preparación, características especialmente valoradas tanto por consumidores como por instituciones que gestionan grandes volúmenes de alimentos.
La Universidad Nacional de La Plata se convirtió en la primera universidad pública argentina en contar con una planta industrial para el deshidratado de vegetales integrada a un laboratorio de control de calidad. Este modelo combina formación académica, investigación científica y producción, generando un espacio donde estudiantes, investigadores y empresas pueden desarrollar proyectos conjuntos orientados a la innovación agroalimentaria.
La visita de CEPBA puso de relieve el potencial de esta infraestructura como plataforma para impulsar el agregado de valor en las cadenas hortícolas, promover el desarrollo de alimentos con mayor contenido tecnológico y fortalecer la competitividad de la industria alimentaria argentina mediante soluciones que integran conocimiento, producción y transferencia tecnológica.













