BASA cumple 77 años de operación en el mercado peruano y aprovecha las Fiestas Patrias para anunciar la etapa de crecimiento más ambiciosa de su historia reciente. Fundada en 1949, la compañía —conocida por sus recipientes para alimentos, termos, coolers y soluciones de organización— construyó a lo largo de casi ocho décadas una presencia que hoy alcanza a millones de hogares y negocios peruanos.
Y que se extiende también al sector comercial e industrial con líneas especializadas para logística y manufactura, el anuncio central de esta nueva fase es la puesta en marcha de una tercera planta de producción en Chilca, que se sumará a las operaciones ya existentes en Ate y El Agustino. La ubicación no es casual: Chilca se ha consolidado como uno de los principales corredores logístico-industriales al sur de Lima, con acceso directo a la Panamericana Sur y cercanía a puertos y zonas francas, factores que reducen costos de distribución para empresas orientadas tanto al mercado interno como a la exportación.
La inversión llega en un momento particular para la industria plástica peruana. El sector exportó 602 millones de dólares en productos plásticos durante 2024, un crecimiento de 22,7% frente al año anterior, aunque el panorama de 2025 y los primeros meses de 2026 muestra señales mixtas: la producción de caucho y plástico retrocedió cerca de 2% interanual, reflejo de una demanda interna más cauta y de presiones de costos en insumos importados.
En ese contexto, ampliar capacidad instalada mediante una planta adicional constituye una apuesta a contracorriente que busca capturar demanda de sectores con mejor desempeño relativo, como agroindustria, industria química y comercio exterior.
El segmento de envases y embalajes, categoría donde BASA compite con parte de su portafolio, sumó exportaciones peruanas por 1.417 millones de dólares en 2024, con un incremento de 17,3% respecto al año previo, impulsado principalmente por manufacturas de plástico, láminas, botellas y tapas.
Asia se consolidó como principal proveedor de insumos para esta cadena, mientras que Sudamérica y Europa completan los otros grandes bloques de intercambio, un mapa que explica por qué la infraestructura portuaria y la conectividad logística —justamente las ventajas que ofrece Chilca— se han vuelto criterios decisivos para localizar nueva capacidad productiva.
Jorge Saldarriaga, gerente corporativo de Operaciones de BASA, señaló que el crecimiento de la compañía responde a la capacidad de adaptación del talento peruano frente a las necesidades cambiantes de cada generación de consumidores, y ratificó el compromiso de seguir invirtiendo en el país. La empresa proyecta incorporar más de 100 nuevos productos a su portafolio durante 2026 y mantiene exportaciones activas a más de 15 mercados internacionales.
En paralelo a la expansión física, BASA avanza en la modernización de sus procesos mediante automatización y nuevas tecnologías de manufactura, con foco en eficiencia operativa. La compañía reporta que aproximadamente 30% de su materia prima proviene de procesos de reutilización y reciclaje, un indicador que la posiciona dentro de la tendencia de economía circular que gana peso en la industria del plástico regional, presionada por normativas ambientales cada vez más estrictas y por exigencias de sostenibilidad de clientes corporativos y mercados de exportación.
Con casi ocho décadas de trayectoria, BASA se perfila como un caso de referencia para la manufactura peruana: una empresa que combina escala productiva, diversificación de portafolio y una estrategia de internacionalización sostenida, en un sector que enfrenta simultáneamente oportunidades de crecimiento y una competencia internacional cada vez más intensa.













