La biotecnológica argentino-uruguaya Terraflos cerró una ronda de inversión Pre-Serie A por US$3,5 millones que elevó su valuación a US$85 millones y la posicionó entre las compañías de mayor valor dentro del ecosistema biotech latinoamericano.
La operación fue liderada por los fondos Rainforest Capital, Swiss Pampa y Yaax Capital, que ya habían acompañado etapas anteriores del crecimiento de la empresa. Con esta inyección de capital, el financiamiento acumulado desde su fundación en 2021 supera los US$10 millones.
La compañía, creada por el empresario tucumano Facundo Garretón, desarrolla ingredientes naturales de alto valor agregado mediante plataformas que integran biotecnología, inteligencia artificial, agricultura celular y biología sintética. Su objetivo es abastecer industrias con fuerte crecimiento global, como suplementos nutricionales, alimentos funcionales, cosmética avanzada y, en el futuro, fitofármacos para aplicaciones terapéuticas.
Los nuevos recursos estarán destinados a ampliar la capacidad productiva del holding, acelerar la expansión en América Latina, fortalecer la investigación y consolidar nuevas unidades de negocio. La estrategia apunta a integrar toda la cadena de valor, desde el descubrimiento de moléculas hasta el desarrollo, fabricación y comercialización de productos terminados.
Garretón, fundador de InvertirOnline —plataforma adquirida por Banco Supervielle en 2018— impulsó Terraflos con una visión orientada a transformar la biodiversidad regional en una fuente de innovación para la industria de la salud. La empresa define su modelo como una "Consumer Science Company", combinando investigación aplicada con soluciones comerciales enfocadas en bienestar, nutrición y longevidad saludable.
Uno de los principales diferenciales tecnológicos de Terraflos radica en la agricultura celular vegetal. Esta tecnología permite cultivar células vegetales en biorreactores para obtener compuestos bioactivos sin depender de cosechas tradicionales ni de las variaciones climáticas. El proceso ofrece mayor estabilidad en la concentración de principios activos, reduce el uso de recursos naturales y facilita una producción escalable bajo estándares industriales.
La empresa trabaja con especies como cannabis no psicoactivo, cúrcuma y otras plantas de interés medicinal para desarrollar extractos estandarizados ricos en cannabinoides, curcuminoides, flavonoides, terpenos y otros metabolitos con aplicaciones en nutrición, dermatología y salud preventiva. El mercado global de ingredientes botánicos y nutracéuticos mantiene una tendencia de crecimiento impulsada por consumidores que demandan productos con respaldo científico y trazabilidad.
Terraflos opera mediante diversas compañías especializadas. Entre ellas figuran Vitalis Navitas, enfocada en suplementos nutricionales; NutriCo, dedicada al desarrollo de alimentos funcionales; y Aurelis, orientada al cuidado de la piel con bioactivos vegetales. El holding también incorporó firmas como Blueberries Medical, Cannect, Caliz, DrGea, YVYlife y la chilena Rubisco Biotechnology, fortaleciendo capacidades en investigación, producción y desarrollo tecnológico.
Su centro operativo funciona en una histórica chacra ubicada en Garzón, departamento de Maldonado, Uruguay, desde donde coordina equipos distribuidos en distintos países latinoamericanos. Aproximadamente la mitad de su plantilla trabaja en Argentina bajo un modelo organizacional basado en equipos multidisciplinarios descentralizados.
La biodiversidad representa uno de los activos estratégicos de la compañía. Terraflos analiza unas 35.000 especies vegetales mediante algoritmos de inteligencia artificial capaces de identificar moléculas con potencial funcional o terapéutico. Estas herramientas aceleran el análisis de grandes volúmenes de información biológica, optimizan formulaciones y reducen significativamente los tiempos de investigación y desarrollo.
Entre sus proyectos más avanzados figura un programa piloto para desarrollar suplementos personalizados utilizando datos provenientes de relojes inteligentes y anillos biométricos. La iniciativa prevé adaptar formulaciones según indicadores fisiológicos individuales, integrando analítica de datos, nutrición de precisión y monitoreo continuo de la salud.
Paralelamente, la empresa desarrolla G-One, una plataforma inspirada en la biología de la hormona GLP-1 que busca estimular de forma natural determinadas respuestas metabólicas mediante péptidos funcionales hidrosolubles. El proyecto se inserta en uno de los segmentos de mayor crecimiento de la biotecnología global, impulsado por el auge de las terapias para obesidad, diabetes y enfermedades metabólicas, consolidando la apuesta de Terraflos por soluciones innovadoras con proyección internacional.













