Food News Latam - En 2030 cerca de 23,6 millones de niños y adolescentes morirán víctimas de enfermedades cardiovasculares

 

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En 2030 cerca de 23,6 millones de niños y adolescentes morirán víctimas de enfermedades cardiovasculares

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Las enfermedades cardiovasculares (ECV) representan un problema de salud pública, y son las principales causas de mortalidad en el mundo. Datos divulgados por la Organización Mundial de Salud (OMS) revelan que, en el año de 2011, 17 millones de personas murieron y que en 2030 cerca de 23,6 millones morirán víctimas de las ECV

Estudios recientes han mostrado que las ECV poseen una probabilidad elevada de desenvolverse en individuos adultos cuando están vinculadas a múltiples factores asociados que surgen en la infancia y adolescencia y ultrapasan para la vida adulta, como hábitos alimentarios y estilo de vida inadecuados. Entre los factores que provocan esas enfermedades, existen aquellos que aumentan la probabilidad de su ocurrencia: estándar alimentaria inadecuado (dieta rica en grasa saturada, colesterol, sal y glucosa), sedentarismo, estrés, alcoholismo, tabaquismo y herencia (este último es el único que no puede ser modificado).

Los factores modificables, como el estándar alimentario inadecuado y el sedentarismo, pueden provocar en el individuo la obesidad, la cual es considerada un problema mundial y que puede causar otras enfermedades, tales como hipertensión, diabetes y dislipidemias.

Niños obesos con hipertensión arterial, hiperlipidemia, síndrome metabólico y estrés tienen mayores chances de desarrollar ECV en la vida adulta. Sin embargo, se sabe que la práctica regular de actividad física en esa clientela puede disminuir considerablemente el riesgo de desarrollar intolerancia a la glucosa, hiperlipidemia, hipertensión y crisis de estrés, reduciendo, así, la probabilidad de su aparecimiento.

Se suma, aún, el uso abusivo de bebidas alcohólicas, las cuales presentan relación con el aumento de la presión arterial, representando así, un factor de riesgo para enfermedades cardiovasculares. Así como el tabaco, que contiene sustancias que pueden actuar de forma local o sistémicamente por la liberación de elementos, como las catecolaminas, que excitan el corazón, elevando la frecuencia cardíaca y la presión arterial, y provocando daños cardíacos y vasculares.

De esa forma, se percibe que potenciales factores asociados pueden instalarse precozmente en el organismo joven y avanzar gradualmente hasta resultar en ECV en la edad adulta o en la propia juventud, y que solo la herencia no es responsable de estos cambios. En ese sentido, se cuestiona la relación existente entre los factores asociados a las ECV y variables del contexto socioeconómico y clínico de los niños y adolescentes. La identificación de esas relaciones permitirá el establecimiento de intervenciones de enfermería enfocadas para cada particularidad del individuo, con el intento de contribuir para la modificación de hábitos de vida inadecuados y promoción de la salud, direccionados a la coyuntura social y clínica.

Por eso, investigadores de la Universidad Federal de Rio Grande del Norte y de la Universidad Federal Pernambuco realizaron un estudio para analizar la relación entre factores asociados a las ECV y datos socioeconómicos y clínicos, en niños y adolescentes escolares. 

La mayoría de los 374 alumnos entrevistados en este estudio era del sexo femenino (61,2%), tenía renta familiar entre 0 a 5 salarios mínimos (95,7%), afirmaba no ser alcohólico (89,3%) y no tener el hábito de fumar (96,3%), practicaba actividad física (55,1%), no tenía actividad de ocio activa (87,7%) y no presentaba estándar alimentario adecuado (73,5%). En lo que dice respecto a los antecedentes familiares, 26,5% de los padres de esa muestra presentaban hipertensión arterial, 14,2% obesidad, 9,9% colesterol del tipo Low Density Lipoprotein (LDL) alto, 8,6% diabetes e 4,5% enfermedad cardíaca.

Los niños y los adolescentes estudiados presentaron factores asociados modificables y no modificables para las enfermedades cardiovasculares. Entre los modificables, fueron más frecuentes la inactividad física y el estándar alimentario inadecuado. Los factores modificables (alcoholismo, tabaquismo, actividad física, ocio activo y estándar alimentario adecuado) presentaron asociación estadística significativa con variables socioeconómicas y clínicas (sexo, edad, escolaridad, renta familiar,IMC).

Así, se percibe la importancia de la realización de acciones que promuevan la concientización de niños y adolescentes para la gravedad de las enfermedades cardíacas y sus consecuencias. Enseñar, desde temprano, la importancia de hábitos que auxilian en el control y prevención de ECV es importante para disminuir la mortalidad por esta enfermedad en los adultos.

Más información en www.ufpe.br

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