El Instituto Tecnológico de Sonora (Itson) inauguró en Ciudad Obregón el III Congreso Internacional de Biotecnología y Ciencias Alimentarias, un encuentro bienal que reúne a especialistas de distintas regiones de México y del extranjero. Los participantes analizan avances científicos con aplicación en la producción de alimentos, la salud y el medio ambiente.
El programa incluye talleres, conferencias magistrales, presentaciones de trabajos libres en formato oral y de cartel, además de foros de discusión. Entre los ponentes hay investigadores de diversas instituciones nacionales y un académico de Quebec, Canadá, lo que aporta una perspectiva internacional a los debates sobre innovación en el sector agroalimentario.
Lourdes Mariana Díaz Tenorio, jefa del Departamento de Biotecnología y Ciencias Alimentarias del Itson, explicó que las ponencias abarcan biotecnología vegetal y animal, así como microbiología aplicada a la salud, la alimentación y el medio ambiente. Estas áreas concentran buena parte de la innovación que hoy demanda la industria: desde el desarrollo de cultivos más resistentes hasta la producción de ingredientes mediante fermentación y el control microbiológico en los procesos de manufactura.
El público está integrado mayoritariamente por estudiantes de bachillerato y de carreras universitarias como Biotecnología y Tecnología de Alimentos, provenientes de Sonora y de otros estados. También participan de forma remota alumnos de distintas universidades del país.
Durante la inauguración, el rector Jesús Héctor Hernández López afirmó que la biotecnología es una herramienta clave para enfrentar algunos de los mayores desafíos de la humanidad, entre ellos la disponibilidad de agua y la seguridad alimentaria. Destacó además las grandes oportunidades que ofrece su estudio para las nuevas generaciones y recordó que la institución suma más de 15 años organizando eventos académicos de este tipo.
El vicerrector académico, Jaime Garatuza Payán, subrayó por su parte las aplicaciones de la biotecnología en la medicina, la agricultura y la producción de alimentos, un campo que vincula de manera directa la investigación universitaria con las necesidades del sector productivo.
La sede del congreso tiene un peso simbólico para la ciencia agrícola. El Valle del Yaqui, en el sur de Sonora, fue uno de los escenarios centrales de la Revolución Verde gracias a los programas de mejoramiento de trigo desarrollados allí durante el siglo pasado, que transformaron la productividad agrícola a escala mundial. Hoy, Sonora sigue siendo uno de los principales productores de trigo del país. También figura entre los estados líderes en producción porcina, acuicultura de camarón y cultivo de uva de mesa, con una fuerte orientación exportadora.
Esa vocación agroalimentaria convive con presiones crecientes. La escasez de agua por sequías recurrentes ha reducido la superficie sembrada en distintos ciclos agrícolas. Eso obliga a productores e industria a buscar variedades más eficientes, tecnologías de riego y procesos con menor consumo de agua. En ese contexto, la formación de especialistas en biotecnología y ciencia de alimentos adquiere un valor estratégico para la competitividad regional.
Para las empresas de alimentos y bebidas, los congresos universitarios de este tipo funcionan como semillero de talento y espacio de vinculación con grupos de investigación capaces de desarrollar soluciones aplicadas. Entre ellas figuran ingredientes funcionales, bioconservantes y el aprovechamiento de subproductos agroindustriales.
La primera jornada estuvo dedicada a la presentación de trabajos libres orales y en cartel, con ponentes de distintos puntos del país y el investigador canadiense. El congreso concluye este viernes./













