Food News Latam - Consumo de carne en el sur de Chile

 

facebook  Twiter  GooglePlus In Youtube

Consumo de carne en el sur de Chile

Chile Cárnicos

La carne es una importante fuente de gran cantidad de nutrientes como proteínas y hierro, por lo cual es considerada esencial para una buena salud. El consumo de carnes rojas ha sido asociado con el aumento del riesgo de enfermedades del corazón, cáncer de colon y diabetes de tipo 2, entre otras. Tanto en Chile como en otros países, el consumo de carne bovina ha disminuido su participación relativa en el consumo total de carnes de la población, en favor de carne de aves y cerd.

El consumo aparente total de carne en Chile se ha incrementado llegando a 79 kilos por habitante en 2006, debido principalmente al aumento en el consumo de carne de ave y cerdo (34 kg y 23 kg per cápita, respectivamente). En contraste, el consumo per cápita de carne bovina, que en 1990 era el más importante entre las carnes, se ubicó en 2006 en tercer lugar con 22 kg por habitante, cifra 13% menor que en 2005. Paralelamente, el consumo per cápita de carne de ovinos ha fluctuado entre 0,2 y 0,5 kg (7).

En la investigación presentada por el Departamento de Producción Agropecuaria, Facultad de Ciencias Agropecuarias y Forestales, Universidad de La Frontera, Temuco, Chile, muestra que la disminución del consumo per cápita de carnes rojas y el incremento de la demanda de carne de ave a partir de los 70', se ha asociado a una mayor preocupación por la salud y a los cambios relativos en los precios. Otro grupo de investigaciones señala como principal causa del cambio en el consumo de distintos tipos de carnes, los cambios en los gustos y preferencias en los consumidores asociados a las variaciones en las características demográficas de la población.

Diversas investigaciones han detectado diferencias en el consumo de carne dependiendo del género y edad del consumidor. Se ha determinado que las mujeres consumen menos carne que los hombres, especialmente carne bovina. Asimismo, existe evidencia de una mayor preocupación por la salud a mayor edad. Las decisiones de compra de alimentos también se asocian a las prácticas alimentarias de los miembros de la familia, existiendo menor consumo de carne en familias con niños menores de 12 años.

En Chile la situación nutrícional actual está relacionada con cambios económicos y sociodemográficos, en la dieta y en los estilos de vida. Se ha producido un aumento en el suministro de energía alimentaria, un cambio en la composición del suministro con una disminución en el aporte de los carbohidratos y un aumento de las grasas, junto a una disminución en la contribución de los alimentos de origen vegetal en favor de los de origen animal. En el país se han detectado diferencias en el consumo de alimentos de origen animal asociadas al nivel de ingreso y al género del consumidor. Con base en estos antecedentes, el objetivo de este estudio fue determinar diferencias en los hábitos de consumo de los principales tipos de carne disponibles en Chile, relacionadas con características sociodemográficas de consumidores de las Regiones del Bio-Bio y La Araucanía.

Las carnes consumidas por el mayor número de encuestados fueron vacuno y pollo con cifras cercanas al 100%, seguidas por pavo y cerdo con proporciones en torno a 80%, mientras la carne de cordero fue la que presentó el menor porcentaje de consumo (61,1%). El consumo de carne de vacuno fue diferente (P≤0,05) dependiendo de la región de residencia, edad y GSE del consumidor. Estas se debieron a que la proporción de personas que consume carne de vacuno perteneciente a La Araucanía fue mayor a la esperada y caso contrario en Bio-Bio. Según edad, fue menor a lo esperado la cifra de personas mayores de 55 años que declaró consumir esta carne (94,2%), mientras que las diferencias según el GSE se debieron a la menor proporción de personas del grupo E (muy bajo) que indicó consumir carne de vacuno (75,0%).

En el consumo de carne de cerdo se observaron diferencias (P≤0,05) según el tamaño del grupo familiar del encuestado y edad de los integrantes de la familia debido a que la proporción de personas pertenecientes a hogares con uno o dos integrantes que consume cerdo fue inferior a lo esperado (6,3%), mientras fue superior a lo esperado el porcentaje de familias con niños menores de 12 años que indicó consumir esta carne (83,8%).

En cuanto al consumo de carne de pollo, sólo se obtuvieron diferencias significativas según el GSE (P≤0,05), debido a la menor proporción de personas del estrato D que indicó consumirlo (85,7%). El consumo de cordero presentó diferencias significativas de acuerdo a la edad y GSE (P≤0,05) del consumidor, debido al menor porcentaje de personas de 55 años o más que indicó comer esta carne (48,8%) y a que las proporciones de personas de los segmentos C3 y D que consumen carne de cordero fueron menores a lo esperado (47,6 y 35,7%, respectivamente). Respecto al consumo de carne de pavo, se observaron diferencias significativas según el género (P≤0,01), edad y ocupación (P≤0,05). Según el género del consumidor las diferencias se debieron a la mayor proporción de mujeres que indicó consumir esta carne (82,8%) y viceversa en el caso de los hombres (72,4%). Según edad y en relación a la muestra total, fue menor la proporción de personas menores de 35 años que consume pavo (73,2%) y viceversa en el caso de las personas de 55 años o más (88,4%), mientras que según ocupación destacaron los empleados particulares por una mayor proporción de personas que consume carne de pavo (84,9%) y en el caso contrario los empleados públicos (71,5%).

Respecto al consumo de la carne de cordero, sólo se observaron diferencias significativas en la frecuencia de consumo según la zona de residencia (P≤0,05), debido a que la proporción de personas residentes en zonas rurales que consume cordero tres veces por semana fue mayor a lo esperado (5,9%) y caso contrario en los consumidores urbanos (0,4%) (tabla 3). Se observaron diferencias significativas en la frecuencia de consumo de pavo sólo según la ocupación (P≤0,01) y edad (P≤0,05) del consumidor (tabla 3). De acuerdo a la ocupación, los empresarios presentaron mayor consumo una vez por semana (60,3%) y menor consumo ocasional (35,9%), los jubilados evidenciaron inferior consumo una vez por semana (27,6%) y los cesantes mayor consumo diario (14,3%), aunque la representatividad de esta submuestra fue baja dentro de la muestra total (n = 7). Según la edad, destacáronlos consumidores mayores al presentar un consumo ocasional superior (62,2%) y un inferior consumo una vez por semana (28,4%).

A pesar de esto, fue posible corroborar la creciente importancia del consumo de carne de aves, el pollo es consumido por una proporción de consumidores similar al vacuno y el pavo supera levemente al cerdo, aunque estas dos últimas carne son consumidas preferentemente una vez por semana u ocasionalmente. Asimismo, el menor porcentaje de consumo de cordero y la baja frecuencia asociada, concuerdan con las cifras oficiales (7).

Estos resultados permiten aproximarse a los hábitos alimentarios en regiones, cuyo estudio en el país es escaso, y constatar diferencias y similitudes con la información agregada disponible. Asimismo, posibilitaría el desarrollo de campañas comunicacionales sobre los beneficios y riesgos asociados al consumo de carne, dirigidas en forma específica hacia los grupos más vulnerables o en los cuales se requiere una intervención, que incluso deberían realizarse con enfoques diferentes según la región de residencia a la luz de los resultados de esta investigación (diferencias regionales en el consumo y frecuencia de consumo de vacuno y en la frecuencia de consumo de vacuno, cerdo y pollo).

Suscribase Newsletter semanal food

ING  CARN

PAN  z CON  

Nuevos Productos

 

Hawkins logo
Logo Wacker
Krones Logo   Varioline
logo
Nutralys logo PP
doehler logo   Ingredientes naturales
Logo  Uptaia
    Peptan

    

|