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Las microalgas, una fuente renovable de AGPICL omega-3

Ingredientes Chile

Las microalgas, son organismos unicelulares marinos o de agua dulce microscópicos o de pequeño tamaño utilizadas desde siglos en la alimentación humana y animal. Hay antecedentes que la spirulina, una microalga, era consumida por los aztecas en México hace más de 500 años, aspecto que fue descrito por los cronista españoles. Sin embargo, el uso de otras fuentes alimentarias, principalmente proveedoras de proteínas, redujo notablemente el consumo y el interés por estos microorganismos.

Recientemente, el mejor conocimiento de la composición química y del valor nutricional de varias especies de microalgas y la posibilidad de realizar su cultivo en forma artificial, ha despertado un creciente interés por estos microorganismos como una importante fuente de nutrientes, particularmente de AGPICL omega-3.

La microalgas pueden ser fotoautótrofas (fotosintéticas) para lo cual solo requieren de la presencia de luz y CO2 para multiplicarse, o en el otro extremo, pueden ser heterótrofas, para lo cual requieren de compuestos orgánicos más complejos para su nutrición. Sin embargo, se ha identificado una gama amplia de combinaciones de estas modalidades de supervivencia, ya que existen microalgas fotoheterótrofas (requieren de luz y de la presencia de compuestos orgánicos) y mixótrofas (pueden crecer indistintamente en forma autótrofa o heterótrofa, dependiendo de las condiciones del medio ambiente). La figura 2 muestra las diferentes modalidades de crecimiento de las microalgas.

Cualquiera que sea la condición de requerimientos de las microalgas, estas se reproducen con gran rapidez (una generación cada 20 o 30 minutos) con lo cual cuando son cultivadas en un ambiente adecuado pueden generar una gran cantidad de biomasa en pocas horas. Actualmente se multiplican en foto o bioreactores de alta eficiencia y en condiciones controladas (temperatura, pH, nutrientes, entre otros) que aseguran la pureza del producto (ausencia de contaminación) y la eficiencia productiva (14). El análisis de su composición química indica un importante aporte de proteínas, polisacáridos, micro y macrominerales, vitaminas, una variedad de productos bioactivos (carotenoides, fitoesteroles, polifenoles, entre otros) y en algunas de ellas, de AGPICL omega-3 EPA y/o DHA.

Microalgas, como Schizochytrium SP, Phaeodactylum tricornutum o Isochrysis galbana, acumulan EPA y DHA en la forma de micro gotas citoplamáticas de triglicéridos (aceite) y también en los fosfolípidos de sus membranas (plasmática y retículos) (15, 16). Este aspecto es tremendamente relevante ya que actualmente se valoriza más el aporte de AGPICL omega-3 en la forma de fosfolípidos que de triglicéridos por dos razones importantes: la biodisponibilidad de los AGPICL omega-3 en el sistema digestivo es mucho mayor cuando se aportan como fosfolípidos que cuando se aportan como triglicéridos (aceites) (17); los fosfolípidos, además de aportar ácidos grasos omega-3, también aportan otros nutrientes importantes, como colina (a partir de fosfatidilcolina), inosiltol (fosfatidilinositol), serina (fosfatidilserina), entre otros (12, 18). De esta forma, el aporte de AGPICL omega-3 en la forma de fosfolípidos entregaría un doble beneficio nutricional.

En base a lo expuesto, el Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos (INTA) de la Universidad de Chile, Santiago, Chile en su analisis concluye que las microalgas pueden ser una muy interesante alternativa ya que además de aportar macro y micronutrientes, algunas de ellas serían una fuente muy adecuada de AGPICL omega-3, principalmente de DHA, en la forma de triglicéridos y de fosfolípidos de alta biodisponibilidad, en forma limpia, eficiente y renovable. Estas características transforman a las microalgas en una modalidad de suplementación nutricional para la alimentación tanto humana como animal altamente costo/eficiente.

Las microalgas se pueden utilizar como tal liofi lizadas, microencapsuladas, se les puede extraer el aceite y fosfolípidos y tanto el aceite como los fosfolípidos pueden ser separados y microencapsulados. La figura 3 muestra una comparación en el aporte de AGPICL omega-3 a partir de microalgas, del pescado (harina y aceite) y del krill, un pequeño crustáceo que se captura en los mares antárticos y que también constituye una muy buen fuente de AGPICL omega-3 de alto costo, principalmente en la forma de fosfolípidos, pero su captura está sujeta a regulación internacional porque es el principal alimento del ecosistema antártico, con lo cual no es una alternativa económicamente viable actualmente y en el futuro.

 

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